Albert M. Miranda y Edgar Freytes redescubren escultura

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Esta escultura se encuentra en un monte en la carretera 137 junto al Expreso Num. 22. Al igual que los pájaros de Arecibo y las garitas de San Juan, se crearon para identificar un espacio en la ruta, lo que costó cientos de miles de dólares. Nunca se terminó, ya que tenía unas luces que darían el efecto de movimiento como en efecto es el expreso de activo. Nos dicen que las conexiones eléctricas las hurtaron antes de inaugurarlo. Esto ocurrió en el último cuatrenio de Luis E. Meléndez Cano,aunque los fondos para este costoso invento no fueron municipales.

El curioso Edgar Freytes, de Investigadores de la Escuela de la Historia Vegabajeña nos recuerda enesta foto de su amigo y compañero Albert Miranda, lo divertido y creativo que puede ser redescubrir cosas hechas por el ser humano que no podemos entender…

Escrito por : Thomas Jimmy Rosario

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Albert Miranda es un apasionado de los arbustos de la especie (Nea Buxifolia)

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